He desarrollado este diseño utilizando la técnica de moulage, trabajando directamente sobre el maniquí para esculpir el tejido y entender su caída natural. A diferencia del patronaje plano, este proceso me permitió manipular los volúmenes en tiempo real, logrando un ajuste anatómico superior y una fluidez que solo el modelado manual permite. El resultado es una pieza única donde la estructura y el movimiento convergen, eliminando las limitaciones del papel para dar prioridad a la forma tridimensional.

Esta pieza nace de la experimentación matérica y la búsqueda de nuevas texturas orgánicas. Mediante la superposición y costura de hojas de níspero, se ha generado un biotextil de apariencia similar al cuero, que desafía la percepción de lo natural frente a lo manufacturado. Al tratarse de una obra de arte efímero, la pieza documenta la metamorfosis de la materia viva, donde la degradación y el cambio cromático forman parte intrínseca de la narrativa del diseño.